1.- Articulo de la revista Madrid Filatélico.

    Es al mismo tiempo también la más conflictiva. Su origen, posterior confección y puesta en circulación, fueron desde un principio una sucesión de desatinos, improvisación y falta de rigor. Poner en circulación una emisión local en 1950 ¿Tenia justificación?. En lo que concierne a la sobretasa de la Habilitación de los sellos, solo el valor de 1 Peseta justificaba la sobretasa de 10 Céntimos (1) para conseguir ajustarlo a la tarifa de la época, 1,10 Pesetas era el porte exacto de una carta aérea de Canarias a la Península. Cuando en 1951 sé amplia la tirada y parte de ella se pone a la venta en las oficinas de Correos de Madrid, dicha sobretasa no era necesaria en ningún valor. Si lo que se pretendía por parte de los promotores de toda esta historia, era conmemorar el viaje del Jefe del Estado a las Islas Canarias y África, este objetivo se podía haber conseguido perfectamente, confeccionando diversos Matasellos Conmemorativos alusivos a tal efeméride.

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2.- Catalogo Galvez.

      Si lo expuesto anteriormente ya cuesta de entender y encontrarle justificación por parte del coleccionista, aun se entiende menos el tratamiento que sé ha dado en los catálogos a esta emisión. Se catalogó desde el primer momento como: "emisión conmemorativa" de uso general en todo el territorio español (2), cuando en realidad se trata de una Emisión Local, reminiscencia de las llamadas "Emisiones locales Patrióticas". Especulativa, como habían sido todas ellas. Pero fue en 1966 cuando el nuevo Catálogo Unificado Edifil, convirtió por arte de magia, esta emisión en dos diferenciadas, dotándolas a cada una de ellas de numeración propia. La primera tirada de 1950 se cataloga con los números 1083 y 1083A-1083B, en cuanto a la segunda tirada de 1951, se catalogó con los números 1088-1089 y 1090. Se estaba gestando y promocionando artificialmente la creación de una rareza filatélica ¡Una gran pieza! del periodo del 2º Centenario. Si bien es cierto que fué el catálogo Unificado Edifil, el primero en poner "manos a la obra" para conseguir tal objetivo, no tardaron mucho en seguir sus pasos el resto de editores de catálogos, dándose en la actualidad casos curiosos sobre esta emisión que rayan lo grotesco. Un catálogo

 
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