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L A S
V I T O L A S
En el siglo XVII, los elegantes de Cuba se hacían anillar
los cigarros con un tirita de papel, por donde lo cogían
para fumarlo y así no lo tocaban, ya que normalmente, estaba
bastante húmedo y dejaba una señal en los dedos enguantados.
Sin embargo, el envitolado de los cigarros, tal y como se empieza
a realizar dos siglos más tarde, tuvo, por única finalidad
la identificación de la marca y el adorno del producto.
Parece ser que fue hacía 1839 cuando el fabricante H. Antón
Brook, de origen alemán utilizó por primera vez anillos
bellamente ilustrados para adornar e identificar su marca de puros
Águila de Oro; con ello pretendía ofrecer una presentación
atractiva y, a la vez, evitar imitaciones y fraudes, de los que
venían siendo víctimas bastantes marcas comerciales
cubanas. Su ejemplo fue seguido por otros comerciantes, hasta que
la costumbre de anillar los cigarrillos se hizo universal.
Algunos años más tarde empezaron a emitirse vitolas
conmemorativas para anillar una cantidad limitada de tabacos, con
motivo de fiestas o acontecimientos destacables. La anilla reproducía
normalmente la efigie del homenajeado o algún motivo relacionado
con el acontecimiento en cuestión.
Parece que el primer anillo conmemorativo fue emitido en 1858, con
motivo de terminarse el tendido de cable submarino que unió
telegráficamente, por primera vez, América con Europa.
La vitola reproducía el retrato de Cyrus W. Field, sobre papel
sencillo de color castaño, en cuyo homenaje fueron ofrecidos
estos tabacos entre los asistentes al banquete.
Las vitolas que envuelven los cigarros y las etiquetas o litografías
que adornan las cajas (las habilitaciones) constituyen el coleccionismo
que recibe el nombre de VITOLFILIA.
El vitólfilo suele orientar su colección hacia una temática
concreta, cubriendo series completas que son editadas por firmas tabacaleras
españolas y extranjeras para la promoción de sus tabacos.
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Vitola
nº 8 perteneciente a la Serie de Tabacos
Alvaro
Don
Quijote de la Mancha
(formada
por 107 vitolas)
Leyenda:
Primera parte
Capitulo III
«..... y vieron que con sosegado ademán,
unas veces se paseaba, otras, arrimado a su
lanza, ponía los ojos en las armas .....»
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Algunas marcas han hecho una importante labor a favor de la vitolfilia,
al editar series muy valiosas coleccionables en los correspondientes
álbumes. No son raros los casos en que el fabricante llega
a interesarse en la vitolfilia tanto como en la promoción de
sus tabacos.
La colección de vitolas ofrece aspectos artísticos y
educativos dignos de destacarse. Las vitolas son verdaderas miniaturas
policromadas, realizadas por auténticos artistas «anónimos».
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EL
DESNUDO EN EL ARTE
«El Sueño»
Gustave Courbet
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Samuel Feijoo, director del Departamento Folklórico de la Universidad
de las Villas y poeta, ha dicho:
«La Influencia del tabaco ha sido
extensa en nuestra isla (Cuba) y en el mundo todo. Pero de muy pocos
es sabido que el tabaco ha creado un estilo de expresión artística
dentro de la litografía. Y esto ocurre, porque en las olorosas,
afamadas, peculiares cajitas de tabacos para consumo nacional e internacional,
confeccionadas por el noble cedro de la isla, los industriales dieron
con la genial idea de ornar su interior con brillantes litografías
a todo color, llenar de raras, fabulosas alegorías, de pájaros
exquisitos, ricos paisajes, campesinos cubanos, figuras míticas,
cubiertas de oro deslumbrante y de abalorios rojizos, que impresionaron
por su originalidad y belleza la sensibilidad de los coleccionistas
de obras.
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