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Desde
el comienzo del medievo, el único servicio organizado de
transporte de la correspondencia era el del consulado del mar, el
real y el monástico. Los mensajeros eclesiásticos
cruzaban Europa para entregar la correspondencia privada entre los
diversos centros de estudio.
En este periodo cobra
destacada importancia el escolasticismo, corriente filosófica
en la que dominan las enseñanzas de Aristóteles, concertada,
eso sí, con las respectivas doctrinas religiosas de cristianos,
judíos que eran los adeptos por excelencia. Como sistema
de pensamiento característico de la sociedad feudal, consiste
básicamente en la coordinación de la teología
y de la filosofía y en una búsqueda acorde entre la
revelación y la razón.
Características
del correo escolástico:
Se trata siempre de documentos
postales contextualizados hasta el s.XVII, si bien el movimento
se desarrolló a partir del s.VII. No constan evidencias postales
del mismo anteriores al s.XIII. Sus características son las
propias de cualquier escrito monástico pero se identfican
por su destinación y contenido.
Su
morfología es siempre bastante parecida: en pergamino plegado
hasta el s.XV y a partir de entonces en una doble cuartilla de papel,
doblado y lacrado de forma oportuna para preservar su contenido.
Careciendo de marcas postales , por ser anteriores al empleo de
las mismas.
El sobrescrito ostenta una caligrafía
esmerada y regular que denota la ejercitación del remitente
en la misma. El destinatario acostumbra a ser un religioso sito
en alguno de los monasterios o abadías destacados como pilares
de la cultura y estudio en la Edad Media. A menudo esta correspondencia
es entre comunidades no pertenecientes a la misma nación.
El latín es el idioma
que predomina en la mayoría de los sobrescritos, debido a
que era la lengua que se cultivaba y disfrutaba de mayor universalidad.
Ello permitía el intercambio de mensajes entre comunidades
que no compartían ni tan siquiera la misma familia lingüística.
A nivel de contenido, estas
misivas eran de carácter particular y bastante erudito, reflejando
a menudo posicionamientos y opiniones sobre el momento histórico
que se vivía, junto con reflexiones teológicas. Cabe
recordar lo convulso que resultó el primer y segundo tercio
del s.XVII debido a la
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